Que el amor no respeta las fronteras, es algo conocido; el problema viene cuando nuestro sentido común nos dice que esas fronteras son infranqueables, a pesar de que ya hay alguien llamando a sus puertas.
Tres estrellas en la bóveda celeste fueron testigos y garantes de su promesa de no separarse nunca, pero el tiempo pondría a prueba esa promesa.
© 2026 El Peregrino de Casiopea — Funciona gracias a WordPress
Tema realizado por Anders Noren — Ir arriba ↑